Mis contradicciones
Es completamente distinto construir esta crónica diaria para ustedes, bueno, cinco veces por semana, que escribir sobre actualidad en un digital, por ejemplo. No hay ninguna coincidencia
Es completamente distinto construir esta crónica diaria para ustedes, bueno, cinco veces por semana, que escribir sobre actualidad en un digital, por ejemplo. No hay ninguna coincidencia
Un alemán cagón le ha quemado 6.000 hectáreas de monte a los palmeros, ha originado un muerto y una desgracia ecológica sin precedentes
Hace un par de días que ha muerto mi amigo José Antonio Lubary Curbelo, de un infarto fulminante. Pocos tan honrados como él, tan fieles a sus ideas, tan ausente de odios
Hacienda no descansa en agosto. Y ha llenado el paisaje de cartas negras reclamando esto y aquello.
Era mi compañera de juegos infantiles, una monada; incluso escribí un cuento sobre ella, que está en uno de mis libros. Un cuento, o sea ficción. Pero lo que les relato ahora no es ficción. Con 15 o 16 años la perdí de vista; se fue, sin despedirse de su mejor amigo, de quien la calmaba en su agitada infancia, de su confidente.
Mi padre era alcalde accidental del Puerto de la Cruz por entonces. Y yo un joven de 20 años que acababa de empezar a trabajar como meritorio en La Tarde.
Estábamos tomando una copa en la piscina del hotel Sir Anthony, en Playa de las Américas, en el que nos alojábamos
Tiene Braulio una expresión, en una de sus canciones, que a mí me encanta: habla de serenatear la Luna lagunera
Disfruté mucho el miércoles, en una comida que organizó Sergio Canino, gerente de Los Sabandeños, y a la que asistieron Elfidio Alonso, el también lagunero Celso Albelo, considerado como uno de los tenores líricos ligeros mejores del mundo, Juan-Manuel García Ramos, Aurelio González, viceconsejero de Cultura, y un servidor
Ha dicho Matt Damon, y lo ha dicho muy bien, que si Donald Trump logra entrar en la Casa Blanca, al mundo no lo salva ni Jason Bourne
He estado en varios almacenes, buscando rebajas, con éxito desigual. El otro día, en El Corte Inglés, le dije a un dependiente que me ha atendido siempre muy amablemente: “Hace ocho años, yo no preguntaba los precios; sacaba la tarjeta y pagaba. Ahora mido el céntimo”
Si ustedes, desocupados lectores, por un casual, se pasan en estas fechas por un centro comercial o asisten a un duelo, observen cuántas mujeres, viejas y jóvenes, transitan por los alrededores luciendo unos zapatos de plataforma, con tiras doradas o plateadas. Es la moda