El virus incoherente
La incoherencia abunda –es la señal distintiva- en la izquierda y el populismo. En la Segunda República, Alejandro Lerroux viajaba en tren en primera clase, pero en la estación anterior a su destino, en donde le esperaban sus partidarios, se cambiaba a un vagón de tercera, y así era recibido por las incautas multitudes radicales.
