¡Peligro, cristianos fatuos!

Hay una forma de presunto amor que no ayuda a crecer a las personas. Al contrario, las retuerce sobre sí mismas hasta agotar las reservas de cordura sentimental de los supuestos amantes

No me gustan los milagros

No me gustan los milagros. No me imagino a Dios varita mágica en mano cambiando el curso natural de las cosas para ganarse el respeto de sus criaturas

Y así mataron al Dios de Ana

No eran las siete de la mañana y ya había ruido en la casa. Ella era la única que seguía en su cama, arropada por ese calorcito de los sueños que se va gestando durante la madrugada y al que resulta complicado renunciar cuando suena el despertador

La fe sin fe

Entre lo más complicado para un cristiano está explicar a otros por qué cree. Es la misma angustia que siento cuando me preguntan por qué elegí ser cura. Bueno, no

Que los pague la Iglesia

“Si quieren curas en los hospitales, que los pague la Iglesia”. La sentencia es de Francisco Déniz, parlamentario de Canarias por Podemos.

Los lobos existen

Al de hoy se le llama el Domingo del Buen Pastor. Las lecturas de la misa insisten en las entrañas de misericordia de Dios, pastor bueno que no olvida a nadie y busca a todos, que se siente desolado ante la pérdida de uno de sus hijos y corre tras él para rescatarlo de la noche fría

Una Iglesia así de adolescente

Los primeros psicoanalistas calificaban la adolescencia como“tormenta” y “drama”. Un periodo de tiempo perdido,un pasillo insustancial por el que caminar hacia la resolución -o no- del complejo de Edipo o de Electra en la adultez, considerada, ésta sí, como la etapa trascendental

Pascua. Y lo demás, arritrancos

Doscientos cincuenta millones de personas. Me cuesta olvidar la cifra. En nuestro mundo hay 250 millones de seres humanos perseguidos por ser cristianos