Día 18

El confinamiento ha encontrado un himno, buenísimo. Estribillo. Qué aburrimiento profundo, que acabe la cuarentena, quiero salir y ver mundo. Himno de cuarentena. Éste sí. Otros no. Resistiré, del Dúo

Día 17

Los lunes se reivindican, siguen siéndolo. La libertad condicional huele a veintiséis de abril, y gracias. Esto va para rato. En mayo tocará descompresión (gradual, escalonada). Hemos llegado al pico,

Día 16

El Sol a su bola, ajeno a la cuarentena. Solo se escuchan los pájaros, cada vez más fuerte. Como sigan prorrogándonos, cualquier día las calles amanecerán llenas de lagartos, conejos

Día 15

Amanecemos catorce días más cerca del mar. Es sábado, y qué. Anoche soñé que participaba en una carrera. El recorrido era de La Laguna a Tacoronte. Se ve que en

Día 14

He encontrado una toalla perfecta para colgar del tirador de la puerta del friegaplatos (así la tengo siempre a mano, qué bien). Alegrías de confinado. Me apunto algunas consideraciones de

Día 13

Son las cinco de la tarde, jueves. Si el doce sigue siendo lo que va antes del trece, y el catorce lo que viene después, este sábado llegaremos al ecuador

Día 12

Muy estrecha veo yo la puerta de casa para salir por ahí dentro de quince días. Los memes aflojan, pero siguen circulando. Engordamos, unos más que otros. Tanto nos frotamos

Día 11

Escribo cuando termino en COPE. Son las nueve de la mañana (tanto da, el reloj tampoco es lo que era). He tomado una decisión. El sol será el punto final

Día 10

Tampoco los lunes son lo que eran, han dejado de ser. Somos dentro, así que tanto da si miércoles o viernes; pero, sí, es lunes. Recuerda J. A. Montano la

Día 9

Escribo el diario temprano. He quedado con Pániker (no me gustaría llegar tarde). Tengo una amiga que lee aliándose con el silencio de la madrugada, sumergida en los libros cuando

Día 8

Julián Garvín es periodista, poeta a tiempo incompleto. Leo a Julián. Y se encontró solo pero rodeado de gente. Salió sin moverse a bucear entre las algas verdes. Fin de

Día 7

Este fin de semana he quedado con Salvador Pániker. Desayunaremos juntos. Me encantará verlo otra vez. El confinamiento ha disparado el consumo de películas apocalípticas (al parecer no les basta