Andrés Chaves

Andrés Chaves es uno de los periodistas de más dilatada trayectoria en España. Es periodista por la Escuela Oficial de Periodismo de la Universidad de La Laguna, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense (Madrid) y doctor en Periodismo por esta última Universidad (apto cum laude, la máxima calificación). Ha escrito 25 libros entre novelas, ensayos, relatos costumbristas y crónicas ilustradas del pasado en Canarias. Su tesis doctoral, que versó sobre la guerra civil en Canarias y su prensa patriótica, ha sido publicada. Es autor de más de 30.000 artículos y trabajos periodísticos a lo largo de sus más de 40 años de profesión

Los agustinos

Nos visita un papa agustino. Yo fui alumno del colegio San Agustín del Puerto de la Cruz. Fue una niñez inolvidable, dentro de un colegio fantástico del que guardo los mejores recuerdos. Eran sacerdotes ejemplares, cultos, que nos enseñaron sin turbulencias, sin fanatismos y con mucha tolerancia. No fue así en el colegio de los

Escribir

El oficio de escribir se me hace ya un tanto molesto. No por nada, sino porque con un país patas arriba, a uno de lo que le dan ganas es de echarse a dormir. Además, no es que ocurran en mi entorno episodios que inviten a la chanza, que es lo que realmente está deseando

La grapadora de Antonio

El adjunto primero a la diputada del común, Antonio Alarcó, lleva siempre encima, en el portafolios, una grapadora. Es de grandes dimensiones, lo que le origina notables discusiones en el control de seguridad de los aeropuertos, ya que los seguratas creen que va a grapar al piloto del avión e intentan quedársela en custodia. Hasta

Un valle lleno de etarras

Todo el mundo sabe en Venezuela que los etarras huidos de España, por miedo a ser juzgados por sus crímenes, se refugiaron en el Valle del Galipán, en la cordillera del Ávila. La policía, sobre todo la de la dictadura chavista, ha hecho siempre la vista gorda ante su presencia y los etarras fugados explotaban

Analfabetos

De todos los analfabetos funcionales que se asoman diariamente a las páginas de los periódicos, casi todas ellas digitales, yo tengo una larga y reservada lista. Reservada porque no quiero descubrir sus insanas y envidiosas trayectorias profesionales. Combato esta pesadilla no leyendo nada, o al menos leyendo lo menos posible. La opinión en este país

La más grande

Conocí a la más grande en La Riviera, el famoso restaurante de Santa Cruz. ATI la había contratado para dar un concierto, en época electoral. Manolo Hermoso tuvo la deferencia de sentarme junto a Rocío Jurado en la mesa del almuerzo, que organizaron antes de su actuación. Recuerdo que, en un momento dado de la

Arde París

Si los aficionados de un club, casi todos ellos gamberros irredentos y muchos de ellos no nacidos en Francia, han destruido la ciudad de la luz, el PSG no merece ganar la Champions. Ya está bien de violencia y de corrupción en el fútbol. Si un club paga al vicepresidente de los árbitros españoles, como

Reivindico el Roque de Garachico

Los diputados de las islas han caído en la trampa canariona de reivindicar La Graciosa como isla –es un islote, sin municipio, sin cabildo y sin estructura administrativa— y se han armado tremendo lío cambiando el himno, las canciones de Los Huaracheros, el villancico de Cabrera y la cosa. Y todo por el empeño canarión

Cagalitroso

En mi papel de viejo cagalitroso, me detuve el otro día ante la valla verde protectora del hoyo de una obra. El viejo cagalitroso, ocioso y jubileta abre un agujero en la tela verde para regoler el fondo mojado del solar, observar la solidez de la rampa construida para que bajen y suban las máquinas

En un país multicolor

Yo creo que España no tiene remedio, pero renuncio a analizar lo que está ocurriendo, porque me pierdo en una maraña brutal. Por eso no hablo de política, porque sencillamente no tengo ganas. Desde hace meses estoy recluido en mi casa, sin apenas contacto exterior más que mis esporádicas salidas para entrevistar a personajes de

La paga

Con la paga de julio, que el común cobra en junio, aparece de sopetón el verano, que es una estación desinhibida. Parece mentira que estemos, un proponer, casi en junio y siga lloviendo, porque yo el martes por la mañana me encontré mojadas las calles, en un extraño giro copernicano de las estaciones. Está bien