Cultura

Propiedad privada

Hasta ahora lo artificial no nos había molestado demasiado.Por ahí vuelan los fuegos artificiales, explotando como si las estrellas hubieran ensayado para las fiestas patronales. Y aplaudimos embobados.Las flores artificiales, que no huelen, ni viven, ni atraen bichos, pero a cambio tampoco se mueren, y eso nos tranquiliza.Las tetas artificiales, que fueron portada, aspiración y