Luz de gas de agosto
Si Zaporiyia no fuera la premonición de un segundo Chernóbil, viviríamos ignorantes del peligro y agosto se iría disolviendo como más de lo mismo de esta letanía de 2022. Pero es una bomba al lado de casa, de Europa, donde a la guerra solo le falta un accidente o un ataque nuclear, como diría António



